CAMBIOS DE ROLES PADRE-MADRE
Ser padres sigue siendo una aventura. Hasta hace poco creíamos que los roles estaban mejor definidos. Los hombres fuera del hogar trabajando y las mujeres en casa como cuidadoras.
Ahora, las mujeres se incorporan de una forma más activa al mercado laboral, y pasan las mismas horas fuera de casa que los hombres. Dando lugar, a una mayor participación y protagonismo en la crianza a los abuelos.
Todos estos cambios han llevado a muchos padres y madres a sentirse perdidos en la manera de educar a sus hijos. Aquello de lo que venimos, tanto social como culturalmente, ya no nos sirve, es diferente. Y además, nos damos cuenta que no queremos reproducir actitudes y comportamientos que aprendimos de nuestros padres.
HACIA UNA NUEVA VISIÓN DEL MATERNAJE Y PATERNAJE
Así que con todo esto, más la crisis actual, nos decidimos a ser valientes y nos embárcanos en la experiencia enriquecedora de ser padres. Después nos damos cuenta de la parte idealizada que teníamos creada sobre la crianza, y del bagaje inconsciente de lo que significaba ser padres. Y es ahí, donde empezamos a ver dificultades, porque como bien sabemos todos, los niños no vienen con un manual de instrucciones, y las expectativas que teníamos, cuando estábamos embarazadas/os, no se cubrieron cuando ya tenemos el niño/a en casa.
La mayoría de los padres que acuden a mi consulta me preguntan -¿Por qué se comporta así mi hijo/a? ¿Va a cambiar, verdad?- Y yo les respondo -¿Cuánto te cuesta a ti cambiar algo que no te gusta de ti?-. Es decir, que cuando en la familia algo va mal o cuando los padres están confundidos, canalizan el problema hacia el niño. Desarrollando estrategias para manejarlo, las cuales, en gran medida, no les suele funcionar, generando frustración tanto a ellos como a sus hijos.
AJUSTAR LA EXPECTATIVAS A LA REALIDAD
Habría que redirigir la atención respecto a la actitud de los padres, y hacernos la siguiente pregunta. -¿Qué cambios puedo hacer con esto que soy, como padre y como madre, para convertirme en el padre y madre que quiero ser?-.
Reflexionar y revisar cual es el modelo que tenemos de crianza, y a través de este, darnos cuenta de las herramientas que poseemos, las que no tenemos y las que nos podrían ayudar a mejorar. Con este aprendizaje podremos ir elaborando estrategias de mejora en el vínculo con mi hijo o hija.
El mayor regalo que se le puede dar a un hijo/a es poner atención, en el tipo de padre que somos y centrarnos en la oportunidad que esto no da.
Ver primero que necesito para lograr y llegar a ser el padre que quiero ser. Para ello debo observar y atender lo bueno que tengo dentro de mi y puedo ofrecer al otro. Porque es partir de ahí, desde donde podemos establecer una forma de vinculación diferente y de la que se enriquezca también la familia.