La superación emocional en el niño herido

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EL DOLOR FORMA PARTE DE LA VIDA

Cuando me propusieron realizar un artículo sobre el trauma en la infancia y adolescencia, lo primero que me pregunté, desde mi mente neurótica fue ¿Será que ven algo en mí no resuelto? Después de desechar esa idea y bajar mi nivel de ansiedad, me dí cuenta que se me había dado una oportunidad para poder profundizar sobre algo en lo que llevo años trabajando y que me apasiona, y es como trabajar la superación de los traumas en la infancia-adolescencia desde la terapia gestalt.

Este artículo no pretende ser un recetario de aspectos a trabajar, sino mi aportación en el trabajo con niños y adolescentes que han sufrido dolor.

 El dolor forma parte de la vida, y observar ese dolor en los niños o en los adolescentes es algo complejo para los profesionales que nos dedicamos a tratarlo. Para ello es necesario estar formado, tener un trabajo terapéutico personal y un trabajo de supervisión paralelo al trabajo con pacientes.

EL TERAPEUTA Y EL TRAUMA: CARACTERÍSTICAS A TENER EN CUENTA

 Es importante que el terapeuta que trabaja en este ámbito tiene que tener resueltos sus traumas infanto juveniles, porque si no es así, al trabajar el trauma con el/los menores le van a llevar a la confluencia (mezcla entre el otro y tú), lo que a su vez genera falta de claridad en el trabajo terapéutico y por consiguiente que no podamos ayudar al otro

Desde la Terapia Gestalt el trabajo para superar el trauma se aborda desde diferentes ámbitos, bajo mi punto de vista serían los siguientes: 

Favorece la expresión

Un primer punto es favorecer la expresión de aquello que le genera dolor o sufrimiento al otro, a través de diferentes estrategias como son el dibujo, el uso de títeres, plastilina…Es decir, materiales que se puedan manejar por parte del niño o adolescente y que facilite, que aquello que le genera sufrimiento, salga hacia fuera de una forma donde no se dañe.

El uso del cuento

En ocasiones aquello que le genera dolor al otro es tan fuerte que lo relatan en tercera persona, como si fuera un cuento.

El respeto

No siempre se hace  explicito el motivo de su dolor, como se puede hacer al trabajar con, adultos, podemos ver que se expresa, por ejemplo, al realizar con ellos a un juego repetitivo, tirar a la pared trozos de plastilina, romper y tirar a la basura la plastilina que representa en ella/él lo que les genera el enfado… 

El uso del cuerpo

Otra herramienta está en el uso del cuerpo en relación con lo que le ocurre, representando por la sala lo que me genera alegría en contraposición con lo que me genera enfado, donde el paciente es una polaridad y el terapeuta otra. 

Una alternativa, aprovechando la tecnología, es que se vea en un video, previa autorización de él o ella y de sus padres. Este ejercicio le da mucha información de cómo es su cuerpo cuando habla de aquello que le genera dolor.

Para terminar, ser conscientes que no siempre hay que trabajar el trauma directamente, y que en ocasiones lo más importante es acompañar al otro en los aspectos que quiera trabajar de su trauma, independientemente de su edad, porque al fin y al cabo es “el otro” el protagonista de su proceso no el terapeuta.

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