El juego para contactar con el otro desde la creatividad.
Si cerrásemos los ojos y pensásemos en uno de nuestros primeros recuerdos infantiles probablemente nos recordaríamos jugando, solos o con alguien, esto es porque el juego es una de las primeras cosas que aprendemos y llegadas determinadas edades toda nuestra vida gira en torno a ello. Con le paso del tiempo, esta habilidad va desapareciendo por prejuicios o miedos, y no es hasta que nos volvemos a encontrar con otros “niños” que volvemos a contactar con el juego o porque realizamos algún curso y algún docente nos invita a “jugar”. Acto seguido nos sorprendemos de nuestra capacidad para volver a reír a través del contacto con el otro. Porque al fin y al cabo esto es el juego, la capacidad de contactar con el otro de una forma creativa.
Características del Juego
Actividad de placer.
En terapia con niños y adolescentes, es fundamental saber reír y sobre todo saber reír jugando con el otro, porque:
- Es una actividad placentera y que por tanto su objetivo general es la diversión.
- Es una actividad necesaria para el desarrollo del sistema cognitivo, su intelecto y su área afectiva.
- El juego, como actividad libre (podemos diferenciar el juego dirigido y el juego libre), favorece la maduración propia del niño como su área creativa.
- El juego sirve a los niños para practicar y ensayar actos de los adultos, sus hábitos, costumbres, emociones, sus roles. Etc….Por medio del juego de ficción el niño asimila poco a poco ese mundo externo, lo elabora y se adapta a él en un proceso continuo de maduración.
- Cuando falla la adquisición y utilización de la función simbólica (en la afasia, en el autismo, en la deficiencia mental…) se advierte la importancia de la misma en la maduración personal la necesidad de potenciar en la infancia la práctica del juego espontáneo para que puedan lograrse los niveles adecuados en cada etapa evolutiva.
- El juego favorece las adquisiciones sociales tempranas, las habilidades de comunicación social. El juego en compañía de otros niños favorece la sociabilidad y representa una valiosa forma de transmisión de valores como: la cooperación, la solidaridad, el respeto y el afán de superación. Estimula en los niños pautas de comportamiento social y actitudes de convivencia, tolerancia y compañerismo. Es una preparación para la vida adulta.
- El juego responde a la necesidad de los niños de mirar, tocar, inventar, expresar, soñar.
- El papel de los adultos para estimular la capacidad de jugar de los niños, ofreciéndoles juegos (que no juguetes) que despierten sus sentidos, espacios adecuados que faciliten el juego y amigos con quien compartirlos.
Sería interesante que nos pusiéramos con actividad el recordar algún juego de nuestra infancia y que acto seguido lo escribiéramos, para a continuación lo practicásemos primero solos y luego en compañía para así registrar que aspectos de nosotros descubrimos a través de este sencillo ejercicio, porque al fin y al cabo los grandes descubrimientos vienen de la mano de lo obvio.